dom

05

feb

2012

Historia en el Peru

Historia del Club de Conquistadores en el Peru El año de 1898 marcó historia en la república del Perú. En 1821, el General don José de San Martín, proclamó la independencia nacional. Transcurrieron setenta y siete años cuando algunos de los pioneros de la vecina república de Chile, dirigidos por su esforzado y valiente líder el Presidente de la Unión del Pacífico Sud-occidental, que comprendía los países de Chile, Perú, Bolivia y Ecuador. Viajan al Perú divididos en dos grupos de arrojados fieles con el propósito de evangelizar estas tierras. El éxito de esta empresa se logra con el grupo que llegó a Lima específicamente en setiembre de 1898.

Nadie podía presagiar lo que el cielo tenía preparado para el futuro. Pasaron los días, corrieron los años y llegamos a 1955…

Un grupo de jóvenes de la ya organizada Iglesia de Miraflores, en Lima escucho con mucho interés de la existencia de niños y adolescentes, quienes organizados en un club de menores con el nombre de Pathfinders, (Buscadores de Senda) se dedicaban a la realización de actividades especiales para jóvenes de su edad.

La expectativa fue grande, recibieron comunicaciones, nacieron las ilusiones y fue entonces que algunos líderes jóvenes de la iglesia, llenos de valor decidieron aceptar el desafío de fundar un club semejante a los Pathfinders. Aquí en tierras peruanas con la ayuda del Pr. J. Von Pohle, director de los Jóvenes Misioneros Voluntarios de la Unión Incaica (Unión Peruana).

Jóvenes valientes, entre los que se encontraban: la señora Nercida de Ruíz, su esposo el hermano Armando Ruíz, la señora J. de Phil, Segundo Guerra, Moisés Rojas, Leonardo Pinedo y la señora F. de Ruf; entre algunos otros. Todos ellos decidieron juntos aceptar el desafío de fundar y organizar el primer club de menores en el Perú.

La responsabilidad fue puesta sobre la señora Nercida de Ruíz, quien aceptó gustosamente el reto de tal actividad. Convirtiéndose así en la primera directora del club en Sudamérica. Cuenta ella, que esta fue la más grande oportunidad para enrolar a sus dos hijos quienes en los primeros años de su adolescencia estaban ávidos de experiencias nuevas y entera disposición para iniciar una aventura juvenil, como dicen hoy Apara jamás olvidarla.

El problema inmediato fue el nombre que llevaría este club. Se propusieron varios, entre los que se hallaban: Niños Exploradores Buscadores de Sendas, Conquistadores, etc. Siendo elegido el de Conquistadores, por su alto significado. Así tendrían un club en el que los niños buscarían conquistar el mundo para Cristo, conquistar amigos y por sobre todo, como recuerda Nira, una de sus componentes: Aconquistar el reino de los cielos. El nombre estaría también de acuerdo al propósito que tenían, el de ofrecer a los jóvenes, adolescentes y menores de la iglesia, actividades propias para su edad y obtener así el desarrollo armonioso e integral para la testificación del evangelio de Cristo.

Han pasado 42 años, desde entonces y con gratitud a Dios se puede evaluar. Algunos fueron dirigentes de otros clubes que se fundaron. Entre ellos la historia aun registra el Club de Conquistadores de la iglesia de la Av. España, también en la ciudad de Lima, siendo este el segundo de América. Otros emigraron a tierras lejanas donde continuaron su labor a favor de los niños; muchos de ellos son misioneros, pastores o sencillamente fieles miembros de iglesia.

Sus actividades estaban cargadas de aventura y tendríamos que mencionar algunas: Se realizaban cultos especiales para adolescentes con temas para gente de su edad, se repetían en cada reunión los ideales de los conquistadores como el voto y la ley del menor. Se buscaba lugares de abundante vegetación para poder pasar tiempo con la naturaleza. Las despedidas del sábado a la puesta del sol, la renovación de los votos de servicio y las grandes decisiones de fidelidad, aún son recordadas por sus miembros. Los hermosos campamentos, las fogatas con sus historias maravillosas, las competencias, los momentos de camaradería cristiana. Las clases de manualidades donde quedan los recuerdos de la confección de lámparas, pantallas para veladores y repisas, matamoscas, pañueleras, albunes de fotografóa, monederos, cuadros y otros; los cuales eran puestos en exposición para los padres de familia, quienes compraban los objetos preparados por los niños dirigidos por un instructor competente.

Cómo no mencionar las clases bautismales dictadas por el hermano Armando Ruíz, quien preparó el primer bautismo de los diez primeros conquistadores, frutos del club. Consiguiendo así por primera vez el logro de tan sublime objetivo.

El año de 1957 la División Sudamericana envió un saludo de felicitación a los dirigentes de este club de conquistadores, expresando con alegría la realización de dicha actividad. Otro de los recuerdos de los conquistadores es el de una clase de arte culinario, en donde se les enseñó a preparar ricos platos de la cocina peruana e internacional, al que se invitó a los padres de familia para degustar. De esta forma se organizó un banquete para padres preparado por sus hijos.

Entre las actividades más difíciles estuvo la de uniformar al club, lo cual se convirtió en un gran desafío. Los niños usaron el uniforme color caqui y para las niñas se tuvo que teñir la falda de color verde oscuro, la que se combinó con blusa blanca. Hasta el día de hoy existen algunas cristinas usadas por el club de aquellos años. De esta manera se cumplió el sueño de uniformar a 40 conquistadores impecablemente. El colorido que le daba la presencia de la bandera de los conquis tadores y los uniformes fue el punto de exclamación de muchas personas y el deseo de pertenecer de muchos niños.

Hoy después de 6 décadas de existencia del club de conquistadores, contamos con un ejército de niños los cuales diseminados en aproximadamente 150 clubes en todo el país, luchas como antaño para lograr los objetivos. Ellos con gozo cantan: Conquistadores somos, los siervos del buen Señor…

Extendemos nuestra gratitud a la señora Nercida de Ruíz y a través de ella a todos sus colaboradores porque literalmente podemos decir como dijo nuestro Señor Jesucristo: ATodo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

 

Autor: Pr. Miguel Nuñez

 

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